Alf Ramsey: El entrenador que hizo campeón del mundo a Inglaterra. | AFEN - Cursos de entrenador de futbol

Alf Ramsey: El entrenador que hizo campeón del mundo a Inglaterra.

Alf Ramsey: El entrenador que hizo campeón del mundo a Inglaterra.

Mano dura, seguro de sí mismo y ganador por encima de todo. Así fue el gran estratega del fútbol inglés, campeón del mundo en 1966.       

Sir Alf Ramsey representó durante muchos años en el fútbol inglés este perfil de entrenador de mano dura, seguro de sus posibilidades y que no dudaba un instante en imponer sus ideas en cuanto al sistema de juego y preparación por encima de cualquier futbolista. Cuando fue nombrado mánager de la selección inglesa en 1963, sorprendió a todos afirmando solemnemente que Inglaterra sería campeona en el Mundial que iba a celebrarse en 1966 y que se jugaría en la misma Inglaterra. Efectivamente, los ingleses conseguirían el título; pero no antes de que Ramsey cambiara por completo el status quo de una selección acostumbrada al individualismo de sus estrellas y a un estilo más bien anárquico de fútbol.

31 partidos con la selección como jugador

Alfred Ernest Ramsey nació en Dagenham (Essex) y debutó como defensa del equipo Southampton en 1946. En 1949 fichó por el TottenhamHotspur, con el que se proclamó campeón de la Segunda División inglesa en 1950, y de la Primera División en 1951. Disputó 31 partidos internacionales con la selección de su país, y tras retirarse, en 1955, se convirtió en el entrenador del Ipswich Town. Consiguió el campeonato de Segunda División en 1961 y el de Primera en 1962.  Ramsey se hizo con su puesto de seleccionador de Inglaterra después de ascender a un grupo de amigos que jugaban en el Ipswich Town desde la tercera división regional hasta la principal liga de fútbol en siete temporadas, de 1955 a 1962. “Vamos a ganar el Mundial”, anunció el oriundo de Essex en una bravuconada impropia de su carácter cuando tomó las riendas del equipo nacional en 1963. No solía sentirse cómodo ante la prensa, aunque por lo general era bastante respetado por todos, pero una derrota por 5-2 ante Francia en un partido de clasificación para el Campeonato Europeo de la UEFA hizo que algunos periodistas comenzaran a poner en entredicho su nombramiento. No obstante, Ramsey, que en su juventud había sido 32 veces lateral derecho con la selección -sus clubes fueron el Southampton y el TottenhamHotspur- estaba dispuesto a jugarse el cuello y descartar a los extremos con los que el fútbol inglés había llegado a identificarse. Los métodos y el estilo de Ramsey reflejaban su pasado en el ejército. Desde el principio dejó claro que la disciplina debía ser la cualidad principal del jugador seleccionado, dejando en un segundo plano – aunque respetando – el habitual carácter futbolístico inglés de fuerza y resistencia. Introdujo una novedad táctica: ante el imperante 4-2-4, impuso el sistema 4-3-3, llamado “The Wingless Wonders” (las maravillas sin alas). Este sistema dotaba de mayor importancia al centro del campo y a que los jugadores estuviesen completamente complementarios: era fundamental el apoyo entre los jugadores para que el sistema funcionara.

Apostó por todo en 1966

A pesar de la temeraria predicción de Ramsey, la mayoría de los expertos futbolísticos no pensaban que Inglaterra, ni siquiera siendo anfitriona, podría ganar la competición. Cuatro torneos antes, cuando Ramsey hizo su debut internacional como futbolista, Inglaterra sufrió una humillante debacle ante Estados Unidos en Brasil. En la última aparición internacional de Ramsey, tres años más tarde en Wembley, Inglaterra vio cómo los magiares mágicos destrozaban a su armada en la famosa batalla del 6-3. En las Copas Mundiales de la FIFA Suiza 1954, Suecia 1958 y Chile 1962, Inglaterra no sobrevivió a los cuartos de final. Había pocos motivos para sospechar que los británicos destronarían al Brasil de Pelé, pero Inglaterra y el fútbol inglés estaban a punto de despertar de su largo letargo. Los anfitriones arrancaron el torneo con un empate sin goles contra Uruguay, que fue seguido por una victoria poco convincente por 2-0 contra México. Sin embargo, un aplomado triunfo por 2-0 contra Francia demostró que el equipo se movía en la dirección correcta, y tras desbancar a Argentina por 1-0 en un partido a muerte, Ramsey llegó a insultar ante la prensa a sus rivales tras un partido tosco partido lleno de interrupciones, acciones duras y violentas, que incluyó la expulsión de la estrella albiceleste Antonio Rattín. Al finalizar el encuentro, Ramsey saltó al terreno para evitar el tradicional intercambio de camisetas.

“Hemos salido al campo a dar lo mejor”

Su excusa oficial fue que no quería que se mostrasen torsos desnudos delante del palco presidido por la Reina; lo cierto es que estaba horrorizado por cómo se había desarrollado el partido. “Hemos salido al campo a dar lo mejor, pero eso es imposible hasta que encontremos enfrente a un equipo que salga a jugar al fútbol”. Con Gordon Banks en la portería y el majestuoso capitán Bobby Moore frente a él, Inglaterra no había concedido un solo gol en todo el torneo hasta entonces. Cuando las mallas inglesas recibieron el primer proyectil, quedaban sólo ocho minutos de partido en la semifinal contra Portugal, pero el penal transformado por Eusébio llegaba demasiado tarde, pues el certero Bobby Charlton ya había hecho dos dianas. La victoria por 2-1 aupó a Inglaterra a la final, donde le esperaba Alemania, un equipo contra el que nunca había perdido. Y aunque el viento seguía soplando a favor de Inglaterra, el drama de la final de la Copa Mundial de la FIFA 1966 era difícil de prever -el empate agónico 2-2 de Alemania, el controvertido tercer gol  de Inglaterra, la tripleta de GeoffHurst, y el jolgorio final, y todo el tiempo Ramsey sentado sin inmutarse en el banquillo.  Y en la final contra la República Federal Alemana, pudo apreciarse la importancia que otorgaba al factor psicológico. Tras llegarse a la prórroga gracias a un gol alemán in extremis, los jugadores esperaban el inicio del tiempo añadido descansado tumbados o sentados sobre el césped, después de la intensidad de los primeros noventa minutos. Pero Ramsey volvió a saltar al terreno de juego para ordenar a los suyos que se levantaran inmediatamente: debían demostrar a los alemanes que tenían fuerza suficiente como para jugar meda hora más o tres horas más si hacía falta. Lo cierto es que gracias a su insistencia en la preparación física, esta apariencia de resistencia era más bien real. Hurst, uno de los héroes de aquel día, contaría después cómo Ramsey convenció al equipo de seguir luchando antes de la prórroga: “Alf nunca levantaba la voz, pero tenía un ademán muy poderoso”.

Lo vigilaba todo

Alf se convirtió en sir Alf un año más tarde, y bajo su mandato, los años 60 siguieron siendo propicios para los seguidores ingleses. Muchos comentaristas pensaban que el equipo que Ramsey llevó a México en 1970 era incluso mejor que el que se había coronado campeón cuatro años antes, y el paternal seleccionador inglés parecía saber por instinto lo que sus muchachos necesitaban para darlo todo. Además de ejercitar su perspicacia psicológica en el análisis mental de los futbolistas profesionales modernos, Ramsey se encargaba de vigilar los pormenores del viaje, la dieta y la forma física. Su planificación y control extremaron su rigor en el torneo de México. Durante los entrenamientos y la preparación del equipo en general impuso un severo programa en el que cualquier aspecto estaba controlado. Incluso durante este Mundial de Mexico 1970, tenía controlado al detalle cuánto tiempo debían los jugadores tomar el sol y cuánto estar en la piscina, eso sí, sin nadar porque lo consideraba perjudicial para el futbolista.

Fue nombrado Sir en 1967

Ramsey nunca se adaptó del todo bien al cambio mediático que se estaba produciendo en el fútbol. El Mundial de 1966 fue el primero que se retransmitió en directo y la presencia de los jugadores y el técnico era más requerida que nunca para todo tipo de entrevistas o preguntas. Los memorables hitos de los años sesenta se devaluaron rápidamente después de que un empate en casa contra Polonia impidiera a Inglaterra clasificarse para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 1974. Hijo de un pequeño agricultor, este gran entrenador siguió siendo un campeón para la gente, y con cada año que pasa, su hazaña sin par de llevar a Inglaterra a la victoria en el deporte que dio al mundo parece aún más colosal. Con él, la selección inglesa ganó 96, 27 empates y 17 derrotas de los 113 encuentros que disputó a lo largo de once años como seleccionador. Fue sustituido en 1974, y en 1977 ocupó durante varios meses el cargo de mánager del Birmingham City. En 1967 fue nombrado caballero en reconocimiento a sus servicios al fútbol. Sir Alf Ramsey sigue siendo el mejor estratega del mayor  triunfo deportivo inglés de todos los tiempos.

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